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Tony Hawk tiene 58 años y no piensa parar

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Tony Hawk tiene 58 años y no piensa parar

Il a 58 ans, une fracture de 2021 dans les genoux et 15 millions d'abonnés sur Instagram. Tony Hawk ne raccroche pas. Et cette obstination dit quelque chose d'important sur tout ce que le skate nous a fait.

12 mai 2026 · 11 min de lecture
Guillaume Martin

Rédacteur skate chez NOSK8.

Spots, portraits et culture skate française — chaque article est relu et sourcé. Trois générations de pros au compteur. Chronique mensuelle.

Il a 58 ans, une fracture de 2021 dans les genoux et 15 millions d'abonnés sur Instagram. Tony Hawk ne raccroche pas. Et cette obstination dit quelque chose d'important sur tout ce que le skate nous a fait.

Tiene 58 años. Sigue patinando. Y cada vez que sube un vídeo, millones de personas lo miran en silencio — algunas con los ojos húmedos.

No es nostalgia barata. No es un viejo que se niega a envejecer. Tony Hawk encarna algo más preciso, más incómodo: la prueba viviente de que en realidad nunca cuelgas la tabla.

Lo que significan 58 años con una tabla debajo

Tony Hawk se sacó el 900 por primera vez en público en 1999, con 31 años. La edad a la que muchos skaters guardan la tabla para siempre. Casi ninguna rodilla aguanta más. El curro se come el tiempo. Llegan los hijos.

Él siguió. No como una exhibición de estrella. Como alguien que sencillamente no consiguió parar.

El cuerpo, el tiempo y la tabla bajo los pies

Lesiones ha tenido, y unas cuantas. Una pierna rota en 2021, con 53 años, en un kickflip que no debería haber tenido ninguna importancia. Lo documentó todo en público, sin filtro — la fractura, la rehabilitación, la vuelta. No para hacerse el guerrero. Simplemente porque es lo que le tocaba vivir.

Es esa transparencia la que toca a los treintañeros que crecieron con él. No el mito. El tío que sufre y que vuelve igualmente.

El 900: un truco, una vida

En 1999, los X Games de San Francisco retransmitieron en directo algo que en el fondo nadie esperaba. Hawk ya había fallado seis veces. El tiempo reglamentario se había acabado. La organización dejó que siguiera.

El séptimo intento entró.

Ese momento quedó comprimido en tres segundos dentro de Tony Hawk's Pro Skater, el juego que salió ese mismo año en PlayStation. Para millones de críos, lo que definió a Tony Hawk no fue el vídeo original — fue ese personaje pixelado girando en un halfpipe de extrarradio americano con "Guerrilla Radio" de Rage Against the Machine de fondo.

Dos generaciones. Una sola imagen.

Cinta VHS de skate de los 90, rueda de skateboard sobre hormigón — nostalgia de la cultura skate
La cinta VHS que rebobinábamos. La pantalla que no cuenta las repeticiones.

Por qué la Gen Z lo ha redescubierto — y qué busca en él

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TikTok, 2021. Acaba de salir el remake de THPS 1+2. Clips de Hawk sacándose trucos en skateparks vacíos o patinando con su hijo Riley revientan los feeds. Los comentarios son unánimes: "Es que es real de verdad" / "No me lo imaginaba así para nada" / "¿¿¿Sigue patinando??? ¿¿Cuántos años tiene??"

La Gen Z no creció con los Thrasher en papel. No se tragó los VHS de 411. Pero creció con THPS — y descubrió a Hawk a través del juego antes de descubrir al skater.

El punto de anclaje en una cultura fragmentada

El problema de la cultura skate en 2026 es que está en todas partes y en ninguna. Supreme colabora con Louis Vuitton. Nyjah Huston patrocinado por Monster Energy. Trucos en los Juegos Olímpicos juzgados por jueces con camisa blanca.

En ese contexto de dilución, Tony Hawk se ha convertido, paradójicamente, en un ancla. No porque represente la pureza de la cultura — él mismo ha firmado contratos publicitarios, ha montado marcas, ha hecho negocio. Sino porque tiene 58 años, sigue metiéndose en un halfpipe y se nota que no lo hace para la cámara.

La Gen Z huele la autenticidad igual que huele el postureo. Y Hawk — con sus fracturas documentadas, sus sesiones grabadas sin estilismo, sus caídas subidas sin retoque — pasa el filtro.

El puente entre dos culturas skate

Hay una línea directa entre Bones Brigade y hoy. Y pasa por Hawk. Estaba ahí en los inicios del street moderno, estaba ahí cuando el skate entró en la conciencia pop con THPS, y sigue ahí en 2026 con 15 millones de seguidores en Instagram.

Para un treintañero, eso es una continuidad que tranquiliza. Para un chaval de 17 que acaba de entrar en la cultura, es el acceso a una profundidad histórica que los clips de TikTok de 30 segundos no transmiten.

Tenemos crónicas sobre lo que estas figuras de la vieja escuela siguen aportando — Rodney Mullen, por ejemplo, tiene 59 años y todavía se pega sesiones con los críos en Malibú. Es un patrón. No es casualidad.

"Llega un momento en que dejas de patinar para progresar. Patinas para acordarte de quién eres."

La pregunta que nadie hace de verdad

¿Por qué su generación no cuelga la tabla?

La respuesta cómoda es "porque les gusta". Pero no basta. Miles de personas aman el fútbol y lo dejan a los 35 sin hacerse ninguna pregunta. El skate, no.

Lo que hace el skate y no hace ningún otro deporte

El skate no tiene árbitro. No hay una norma que diga qué cuenta como victoria. Puedes sacar la tabla con 55 años en un parking vacío a las 7 de la mañana, meter un truco que llevabas seis meses intentando, y esa victoria solo existe para ti.

Ahí está la diferencia. En un mundo donde todo se mide, se comparte y se clasifica, el skate sigue siendo capaz de producir momentos que solo pertenecen a quien los vive.

Tony Hawk tiene millones de seguidores. Podría patinar únicamente delante de las cámaras. Y sin embargo elige a menudo patinar solo, o con su hijo, o con desconocidos en un parque. Los vídeos que salen de ahí suenan distinto — las voces, el ruido de las ruedas sobre el hormigón, la ausencia de música metida en posproducción.

La identidad que no se guarda en un cajón

Para muchos treintañeros que empezaron a patinar entre los 12 y los 16, el skate no es una actividad. Es una forma de mirar. Miras una acera y ves un spot. Miras unas escaleras y cuentas los escalones. Miras un parking y te acuerdas de aquella sesión de 1998 en la que te salió tu primer flip de verdad.

Ese ojo no desaparece. Duerme, a veces. La tabla se queda en el garaje dos años. Pero basta un clip, pasar por delante de un skatepark, ver a un crío peleándose con un kickflip — y ya está de vuelta.

Hawk lo dice a su manera: nunca lo dejó realmente porque nunca tuvo necesidad de dejarlo. La tabla se adapta a la vida, no al revés.

Bowl de hormigón vacío en un skatepark, sombras largas y doradas — spots de cultura skate
El bowl vacío a las 7 de la mañana. La hora en la que nadie mira.

Lo que esto dice de nuestra propia generación

Si tienes 32 años y leías Thrasher en 2005, este párrafo es para ti.

Hay una culpa silenciosa que circula por esa franja de edad. La tabla en el garaje. Las rodillas que crujen. La sensación de haber traicionado algo al dejarlo. O la vergüenza de no haberlo dejado del todo — de salir el domingo por la mañana a hacer 45 minutos de park y volver antes de que los niños se despierten.

Tony Hawk, con 58 años, es la prueba de que esa ambivalencia es normal. De que patinar a media jornada no es ninguna vergüenza. De que la tabla bajo los pies no tiene edad mínima ni máxima.

El modelo de la transmisión

Su hijo Riley Riley Hawk se hizo profesional. Tony Hawk grabó a Riley de niño metiendo sus primeros trucos. Grabó a Riley adolescente superándole técnicamente. No lo convirtió en una rivalidad — lo convirtió en un relevo.

Ese modelo le habla a cualquiera que alguna vez le haya enseñado un truco a un principiante. El aprendizaje en sentido contrario — del hijo al padre, del crío al veterano — es lo que mantiene viva una cultura. No las revistas. No los patrocinadores. Las sesiones.

Exploramos ese tema de la transmisión en nuestro retrato de Mark Gonzales — The Gonz que, también con 58 años, sigue influyendo a skaters de 20 que ni habían nacido cuando él inventaba el street skating.

El miedo que no se confiesa: ser el último de tu generación

Hay algo que los veteranos del skate no dicen abiertamente. El miedo a mirar a tu alrededor en un skatepark y no ver a nadie de tu edad. A ser el tío de 40 rodeado de chavales de 16 que te miran con esa mezcla de respeto educado e incomprensión.

Hawk neutraliza ese miedo por su simple existencia. Si él puede patinar con 58 años sin que a nadie le parezca patético — todo lo contrario — entonces la norma no se sostiene. La edad no es un límite que imponga el skate. Es un límite que uno se impone a sí mismo.

Welcome to Hell, 30 años después: la comparación que duele

En 1996, Toy Machine sacaba Welcome to Hell. Es el año en que muchos de los treintañeros de hoy descubrieron el skate street en su forma más bruta — Ed Templeton, la violencia estética, el rechazo total de lo comercial.

Nuestra crónica sobre los 30 años de Welcome to Hell tocó un nervio. Los comentarios iban del tipo: "Tenía 14 años cuando lo vi por primera vez en casa de un colega. Me cambió la forma de mirar la calle."

Lo que hacía Toy Machine en 1996 y lo que representa Hawk en 2026 son dos cosas distintas — lo uno era una ruptura, lo otro es una continuidad. Pero ambas le hablan a la misma persona: la que un día se puso una tabla bajo los pies y nunca volvió a mirar el mundo igual.

Lo que la Gen Z ha entendido y los demás todavía no ven

La Gen Z consume a Tony Hawk de otra manera. No ve los X Games de 1999 con nostalgia. Ve los clips de 2024 con fascinación, como se mira a alguien que domina un arte al que el tiempo no le hace mella.

Es la misma postura ante un artista marcial de 70 años que sigue demostrando con fluidez. No es lástima. No es deferencia por costumbre. Es reconocimiento sincero.

Y en ese reconocimiento hay algo que la Gen Z está buscando: la prueba de que una cultura puede aguantar. De que en un mundo donde todo dura seis meses antes de estar "acabado", existen cosas que resisten.

El skate ha resistido. Hawk es su símbolo más visible. Y el hecho de que siga ahí, en 2026, metiéndose en halfpipes con la fractura de 2021 en la memoria — quizá sea el mensaje más punk que esta cultura haya lanzado nunca.

Para seguir tirando del hilo de las figuras que moldearon esta cultura, lee nuestro retrato de Andrew Reynolds — The Boss que sigue definiendo lo que significa patinar a los 46. Y si quieres entender de dónde viene todo esto, la crónica sobre World Industries y Steve Rocco pone en contexto la revolución de la que Hawk fue contemporáneo.

Preguntas frecuentes

¿Tony Hawk sigue patinando de verdad en 2026?

Sí. Tony Hawk documenta regularmente sus sesiones en sus redes sociales — Instagram, YouTube, TikTok. Sufrió una fractura de fémur en 2021, pero volvió a la tabla tras la rehabilitación. Patina sobre todo en halfpipes y bowls, formatos adaptados a una práctica de largo recorrido, sin el impacto repetido del street.

¿Qué edad tenía Tony Hawk cuando se sacó el 900?

Tony Hawk tenía 31 años cuando metió el 900 en los X Games de San Francisco, en junio de 1999. Nació el 12 de mayo de 1968. Ese truco — dos rotaciones completas en un halfpipe — nunca se había realizado en competición pública antes de esa fecha.

¿Por qué Tony Hawk's Pro Skater tuvo tanto impacto cultural?

THPS, lanzado en 1999, introdujo la cultura skate a toda una generación que no practicaba. La combinación de trucos, música punk-rock y hip-hop y estética visual creó una puerta de entrada a la cultura sin necesidad de tener una tabla. Varios estudios mostraron que las ventas de tablas aumentaron significativamente tras cada entrega de la saga. El remake de 2020 reprodujo ese efecto con la Gen Z.

¿Es peligroso patinar después de los 40?

El riesgo de lesión existe a cualquier edad — y aumenta con los años en cuanto a tiempo de recuperación, no necesariamente en frecuencia de caídas. Una práctica adaptada (bowl, halfpipe, carving) es menos traumática para las articulaciones que el street técnico. La gran mayoría de los skaters que siguen después de los 40 adaptan su práctica en lugar de dejarlo. El propio Tony Hawk es un ejemplo documentado de continuidad con impacto reducido.

Y tú, ¿te ves colgando la tabla algún día, o nunca, como Tony Hawk a los 58 años? Cuéntalo en los comentarios ↓

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