Street Shop LIVRAISON OFFERTE DÈS 50€ −15 % SUR TA PREMIÈRE COMMANDE · JE M'ABONNE
Cara-Beth Burnside: 2005, el año en que los X Games tuvieron que pagar a las chicas

Accueil / Chroniques

★ Chroniques · Opinion

Cara-Beth Burnside: 2005, el año en que los X Games tuvieron que pagar a las chicas

En 2005, Cara-Beth Burnside et l'Action Sports Alliance poussent les X Games à égaliser les primes des skateuses. Comment le bras de fer s'est joué ?

9 octobre 2026 · 8 min de lecture

Faits sourcés, ligne street 1990-2005.

Une signature collective : chaque date, chiffre ou citation a une source. Une erreur ? On corrige. Qui écrit NOSK8

En 2005, el skate femenino no jugaba con las mismas reglas en los X Games. Se libró una batalla descomunal, lejos de los spots, en los despachos del negocio. Cara-Beth Burnside estuvo en el epicentro de esta lucha.

Antes del acuerdo

A principios de los 2000, Cara-Beth Burnside ya era un auténtico referente del skate femenino. Acumulaba medallas en los X Games desde sus inicios y patinaba para marcas como Vans y Flip. Pero detrás del reconocimiento deportivo, los premios en metálico de las categorías femeninas seguían estando a años luz de los masculinos. El tema empezaba a quemar de verdad en la escena. Cada vez había más conciencia sobre la igualdad de género en el deporte, y eso no hacía más que alimentar el malestar. El nivel y la entrega de las tías eran brutales y estaban a la altura, pero a nivel de pasta se sentían totalmente infravaloradas. Los corrillos y las charlas empezaban a caldear el ambiente en los parks y en los campeonatos. La sensación de injusticia iba a más.

Avant le deal
Antes del acuerdo · Girls Skate Network vía YouTube (cita (fotograma del vídeo citado)) — youtube

Por su parte, las marcas de skate veían el filón y el potencial creciente del mercado femenino. Sin embargo, los presupuestos destinados a las patinadoras no estaban ni de lejos a la altura de esa evolución. Los X Games eran el escaparate definitivo, el pico de visibilidad más tocho. Esa brecha salvaje en los prize money suponía un freno brutal para que las skaters pudieran profesionalizarse de verdad. Era una época en la que los cambios de sponsors, las negociaciones de contratos y las estrategias de marketing pesaban cada vez más en la carrera de cualquier rider. Y para las mujeres era exactamente igual.

La escena del skate femenino, aunque tenía mucho menos foco mediático que la masculina, ya contaba con sus pioneras y pesos pesados. Nombres como Elissa Steamer, Mimi Knoop o Jen O'Brien empezaban a marcar el paso y a ganarse el respeto de todos. Cara-Beth Burnside, por palmarés y veteranía, representaba gran parte de ese empuje. Había vivido en primera persona la evolución del patín, los vaivenes de sponsors y la llegada de nuevas oportunidades. Sabía que tocaba moverse. No quería que las siguientes generaciones tuvieran que comerse las mismas desigualdades.

La Action Sports Alliance

En 2005, Cara-Beth Burnside tuvo un papel decisivo a la hora de fundar la Action Sports Alliance (ASA). Aquello no era una simple asociación: era una plataforma diseñada para que los riders tuvieran voz y peso de verdad, sobre todo en disciplinas emergentes y tradicionalmente ninguneadas como el skate femenino. La ASA nació para pelear mejores condiciones, defender los derechos de los patinadores y exigir una equidad real tanto en las competiciones como en los contratos.

vídeo citado (imagen de portada)
25th Laureus World Sports Awards - Red Carpet - Arisa Trew - 240422 172715-2
25th Laureus World Sports Awards - Red Carpet - Arisa Trew - 240422 172715-2 · Foto: Barcex (CC BY-SA 4.0) vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0) — wikimedia

Su jugada fue directa al grano: atacar el problema de raíz, justo donde la visibilidad y la pasta en juego eran más tochas. Los X Games arrastraban una audiencia brutal y su influencia marcaba el paso a toda la industria de los deportes de acción. Eran el blanco perfecto. La idea estaba clara: apretar a la peña de la organización para que replanteasen el reparto de los prize money, respaldándose en el nivelazo y el tirón cada vez mayor del skate femenino.

Montar una plataforma de negociación colectiva fue un paso con dos cojones. En vez de que cada skater tuviera que partirse la cara por su cuenta, la ASA permitió hablar con una sola voz, pegando un puñetazo en la mesa mucho más contundente. Fue una jugada estratégica para equilibrar la balanza en la escena del skate pro, donde históricamente el cotarro se cortaba sin contar una mierda con la opinión de los propios skaters.

Te interesa: El skate femenino ha reventado en 5 años. ¿Por qué 36 Skater of the Year y ni una sola tía?

¿Por qué en ese momento?

La olla a presión llevaba años a punto de estallar. Las skaters se habían ganado el respeto a base de engorile, constancia y puro engorile, planchando en campeonatos y soltando vídeo partes que dejaban a la peña loca. La brecha entre el nivel que se estaban sacando y lo que se llevaban al bolsillo era una tomadura de pelo cada vez más cantosa. Había llegado la hora de dejar de quemarse por dentro y pasar a la acción.

Cara-Beth Burnside y el resto de miembros fundadores de la ASA vieron claro que era el momento oportuno. Los X Games buscaban abrirse a un público más amplio. También querían meter nuevas disciplinas y captar otras audiencias. Apostar por la igualdad en el skate femenino podía ser una baza tremenda para la imagen del campeonato y su propia evolución.

Además, el debate en torno a los sponsors empezaba a cambiar de rumbo. Las marcas se estaban dando cuenta de que fichar y apoyar a patinadoras no era solo postureo o una cuestión de imagen: también era un nicho de mercado rentable. La ASA puso este potencial sobre la mesa, argumentando que una subida del prize money en los X Games mandaría un mensaje contundente a toda la industria.

Entre bastidores en los X Games 2005

Las negociaciones para los X Games de 2005 fueron a cara de perro. La ASA, con Cara-Beth Burnside a la cabeza, fue a tocar directamente la puerta de los organizadores, ET (Extreme Sports) y ESPN. El ambiente estaba que cortaba el aire; los premios en metálico representaban un pellizco importante del presupuesto y de la estrategia de retransmisión del evento.

Según fuentes cercanas a las negociaciones de aquel momento, hubo momentos de bloqueo absoluto. De entrada, la organización intentó quitarle hierro a la brecha en los premios, escudándose en los datos de audiencia y los costes de producción. Pero la gente de la ASA, con datos y testimonios en la mano, no dio su brazo a torcer, amenazando con un boicot y retirar a las skaters si no se llegaba a un acuerdo.

Fueron reuniones maratonianas y llamadas a todas horas. La tensión entre las skaters, los organizadores e incluso algunas marcas que no querían salpicar se podía cortar con un cuchillo. El nombre de Cara-Beth Burnside estaba en boca de todos: ya se la conocía de sobra por su cabezonería y el peso que tenía en la escena.

La trayectoria de Burnside

Esta batalla por la igualdad en el prize money de los X Games marcó un antes y un después en la carrera de Cara-Beth Burnside. Reafirmó su estatus: no era solo una máquina compitiendo, sino una líder nata dispuesta a dar la cara por su disciplina. Partirse el pecho así reforzó a lo bestia su credibilidad tanto ante las marcas como entre la peña que patina.

Que la cosa saliera bien le abrió un montón de puertas. Los sponsors vieron en ella a la embajadora perfecta para transmitir mensajes potentes, algo que iba mucho más allá de planchar rondas y reventar el podio. Se convirtió en el gran referente para el empuje del skate femenino, atrayendo sponsors que valoraban de verdad su implicación y sus principios.

Le lo permitió prolongar su carrera con contratos más ventajosos. Ganó una mayor libertad para elegir sus proyectos. Su influencia se extendió más allá de la competición. Participó en iniciativas para desarrollar el skate entre las chicas jóvenes. La batalla por la equidad consolidó indudablemente su legado.

También leer : AKA: Girl Skater, 2003: la parte de Amy Caron y el coche ganado en el Gallaz Skate Jam — ¿qué se ha vuelto?

Mercado y skateboard

Lo que pasó en 2005 en los X Games tuvo un efecto dominó en todo el mercado del skateboard. La igualación de las primas envió un mensaje claro. El skate femenino merecía el mismo reconocimiento y la misma consideración financiera que el skate masculino.

FIRST EVER FEMALE SKATE VIDEO PART: CARA-BETH BURNSIDE PART from "RISK IT" 1990- ANOTHER TR NBD

Las marcas tuvieron que revisar sus estrategias de patrocinio. La ASA sirvió de modelo para otras disciplinas. Demostró la eficacia de la negociación colectiva. Esto fomentó una mayor transparencia en los contratos. También impulsó a reevaluar los presupuestos asignados a las atletas femeninas en todos los eventos.

Al final, esta acción contribuyó a profesionalizar aún más el skate femenino. La hizo más atractiva para los nuevos talentos. La hizo más sostenible para las carreras existentes. La igualación de las primas fue un paso necesario. El skate femenino finalmente podía alcanzar su pleno potencial. Atraía a nuevas generaciones de riders y a un público más amplio. Demostraba que el talento y la pasión no tienen género.

Verdict: X Games 2005

En 2005, Cara-Beth Burnside y la Action Sports Alliance obtuvieron la victoria en los X Games. La fecha clave es el anuncio de la equidad de las primas en esa edición. Este acuerdo, negociado con firmeza, cambió las reglas del juego para el skateboard femenino. Las skateuses obtuvieron una remuneración igual a la de sus homólogos masculinos en las pruebas de skate, gracias a la presión ejercida por la ASA.

Lo que se había arrancado era el reconocimiento concreto del valor del skate femenino. El monto exacto de las primas no siempre se detalla públicamente cada año. Pero el compromiso que tomaron los organizadores buscaba borrar la brecha financiera anterior. Fue un éxito rotundo para Cara‑Beth Burnside. También lo fue para toda la comunidad de skaters femeninas. Marcó un paso fundamental hacia más igualdad en el deporte.

Ganador? Las skaters, que finalmente veían su trabajo recompensado a su justa medida. Los X Games, que mejoraban su imagen al convertirse en un ejemplo de equidad deportiva. Y el skate, que una vez más demostraba su capacidad de evolucionar y llevar mensajes potentes sobre la igualdad. Cara‑Beth Burnside dejó su huella no solo en la historia del skate con sus tricks, sino también con su compromiso por un deporte más justo.

Fuentes

Partager

Continue ta lecture

Tricks

Ray Barbee dans Ban This : 1989

En 1989, Ray Barbee signe sa part dans Ban This avec une planche de flat et des no comply. Trente ans après, on essaie encore…

Lire l'article 10 min de lecture

Commentaires (0)

    Laisse ton commentaire

    Prénom, email et au moins 20 caractères requis. Un code de vérification sera envoyé par email avant publication.

    Ton email reste privé. Les commentaires sont modérés a posteriori.